
Oriunda de La Reina pero con
sangre vikinga,
desde los cuatro hasta los veintisiete años la
danza se transforma en el eje central de su vida y en forma
paralela sostiene romances esporádicos con la pintura, el teatro
y la literatura. Enamorada de los escenarios, explora todas sus
dimensiones, desde las bambalinas, hasta la corbata, llegando a
dirigir obras teatrales en su colegio y siendo un móvil de
expresión dentro de la compañía ICTUS.
Dentro de su evolución en la danza, comienza a
percatarse de su carácter efímero y profundamente conmovida con
la muerte de su paradigma y maestro de culto Nureyev, decide que
ha llegado la hora de desligarse del mundo del baile, al menos
de un modo parcial. Al cerrarse este ciclo, su espíritu persiste
en la búsqueda de un arte más tangible y retoma su flirteo con
la pintura, llegando a convertirse en su gran amor actual.
Entrando a una etapa más madura, descubre el
óleo, instancia que le proporciona la estabilidad y el modo de
expresión tan anhelado, que le permite poder plasmar de un modo
cabal las leyendas, los mitos y los sueños que anidan en su
mente y en su sangre.
Sus obras,
que sobrepasan las 350 desde 1993, están distribuidas por países
como: E.E.U.U., Argentina y Francia, habiendo expuesto en
reconocidas galerías como el “Latin American Art Museum”
de Estados Unidos y el “Agora Gallery” en SOHO, Nueva
York, como también en la galería “Núcleo de Arte” en
Buenos Aires.
En Chile, ha
expuesto en lugares como El Casino de Viña del Mar, Centros
Culturales de Reñaca, La Reina y Algarrobo, la Corporación
Cultural de la Cámara Chilena de la Construcción, entre otros.
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