CALLES DE FURIA

Las calles son de furia,

La furia que les contagian sus transeúntes

Todos repitiendo un diálogo de sordos.

 

Unas micros que no he tomado nunca

me distraen,

Son como un carrusel cruel

Que los semáforos no quieren detener.

 

Éstos zapatos pertenecen 

Al orden invisible de mi día,

Entran en el ángulo de mis ojos andantes.

 

A las horas, los minutos, los segundos

No les dan pena devorarme,

Parezco un náufrago

de la tormenta de mi insomnio,

aunque la tarde parezca esperarme

entre su siesta.

 

ESPEJO

Me miro al espejo

Y en ese espejo mis ojos

Son salvajes

Parten en dos mi rostro.

 

En ese instante se descubren

Otros rostros

Moldeados por el tiempo

Y la duda de seguir.

 

Mi boca está a punto de hablar

La detiene un nuevo pensamiento. 

(la detiene)

 

Me miro al espejo

Y en ese espejo mis palabras

Son salvajes

Parten en dos mi lengua.

 

Demos gracias a este destello

de ocio,

Soy yo, no lo sé

Soy otro, ya lo sabré 

El animus ha entrado en el corpus.  

 

Mi imagen atraviesa su potente

Fragilidad,

Me disfrazo entonces, lo engaño

Me desnudo entonces, lo enfrento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Predicadores Sonoros

Me presento ante ustedes,  como Rodrigo Mardones Castro, poeta, lúdico o hacedor,  he surgido de esta realidad abrasadora, me he convertido en un predicador sonoro gracias a la esperada inspiración. Gracias al eros sincero y claro he seguido este camino intangible para muchos. Desde la nada ha emergido mi palabra a veces precaria. He de crear para liberarme de anacrónicas formas. El signo cáncer rige mis senderos de ilusión. Pero basta de retórica, mejor demos paso a nuestro hacer, con todas sus letras, como una necesidad de expresión permanente. Soñemos entonces.

Mi nombre es Aida Goldfarb Moulian, soy hija de la luna y del sol.

A través de la escritura he descubierto una nueva forma de expresión ,  la llamaré mi nueva voz,  mi nuevo despertar a la poesía, a la vida.

El año que ya pasó me convertí en una predicadora sonora,  donde a través de la palabra nombro una realidad que no me es ajena. Dispuesta siempre a volar. Que los proteja su ángel lúdico.